sábado, 15 de octubre de 2011


La felicidad
¿Un derecho, una meta o un simple sueño?




“L"Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad" preguntaba el estribillo de una popular canción de los primeros años 70. Es en esta época cuando comienza a hablarse de la felicidad como meta que da sentido a la vida. No se baraja tanto la querencia y el derecho del ser humano a la felicidad como premio a un denodado empeño o a las buenas obras realizadas, sino como la casiobligatoriedad de ser feliz de vivir en un estado placentero permanente. No vamos a reflexionar aquí sobre cuestiones conceptuales elevadas, de índole filosófica o ética. Partamos, simplemente, de un principio: tenemos derecho a ser felices y el deber, como personas inteligentes, sensibles y sociables que somos, de encaminar nuestra vida por un camino que nos depare más satisfacciones que disgustos.


Un momento feliz es algo que hacemos que nos suceda, y que normalmente no se debe a acontecimientos externos
Pero la felicidad, como estado objetivo de vida, no existe. Es abstracta, subjetiva y personal si bien en nuestra civilización occidental podemos enumerar unos elementos básicos que se requieren para ser feliz: buena salud, un trabajo satisfactorio, una rica vida amorosa, afectiva y familiar, amigos que nos "llenen", tiempo y posibilidad para desarrollar nuestras aficiones, buena situación económica, bienestar psicológico y emocional... E independientemente de que nos guste que también a los demás las cosas les vayan bien, especialmente a nuestros seres queridos, percibir que nos aprecian como personas, en suma, que nos aman, nos respetan y nos comprenden, ayuda mucho a que nos sintamos felices. Lo que varía, sin duda, es la importancia que cada uno de nosotros concedemos a estos apartados.

Una búsqueda inútil



Hay personas que malgastan sus vidas en una constante y estéril búsqueda de la felicidad como estado cuasipermanente, con la quimérica ilusión de que algún día la encontrarán. Pero la felicidad es, normalmente, una situación pasajera que se nos escabulle a la mínima y sin avisar. Dominados por ese objetivo de la felicidad absoluta y permanente, algunas personas, pese a que tienen motivos reales para sentirse razonablemente bien, entienden que debe mejorar su situación porque viven en la convicción de que hay un estadio superior, más intenso y satisfactorio, que otros individuos han alcanzado. Pero, una vez más, la comparación con los demás, lejos de depararnos algo bueno, tiende a sumirnos en la insatisfacción. En última instancia, la disyuntiva es ser conformistas o ambiciosos, y como casi siempre, lo razonable está en el término medio. No debemos dejar de luchar para mejorar nuestro bienestar, ya sea material o emocional, pero hemos de saber apreciar lo ya conseguido.

Los especialistas aseguran que consciente o inconscientemente percibimos que en algún momento de nuestra vida hemos alcanzado ese estado que asociamos a la felicidad, y que deseamos volver a revivirlo. La teoría del psicoanálisis, por ejemplo, indica que ese gran momento está relacionado con la satisfacción que sentimos cuando al tener hambre por primera vez, la leche materna nos satisfizo. Según esta corriente psicológica, conocida esa vivencia de plenitud ansiamos reproducirla el resto de nuestra vida. Otra explicación, más espiritual que científica, es la de que llevamos grabada en nuestro código genético una cierta idea del paraíso. Cualquiera que sea la argumentación a que nos acojamos, buscamos algo que en un determinado momento hemos experimentado pero no conocemos del todo.

En resumen, lo conveniente es dejar de buscar ese imposible idealizado, porque no lo vamos a encontrar. La felicidad no el resultado de una búsqueda ni, menos aún, del azar.

¿Meta o entelequia?


Ser feliz no es una entelequia, una creación intelectual o cultural con difícil referente objetivo. Es una aspiración inherente al ser humano, que cada persona debe trabajar y cultivar individualmente. Es un derecho y, en cierto modo, un deber de cada uno de nosotros. Porque ser infeliz equivale a vivir contranatura. Pero ser feliz no es disfrutar de una alegría constante, sino percibirnos involucrados en cada detalle de nuestras vidas, conectados con la emoción que nos suscita cada momento, atendiendo a lo que nos está ocurriendo y dando respuesta a la situación, sintonizando con lo que nos rodea. En otras palabras, vivir y disfrutar el aquí y ahora.

Así, deberíamos saltar a otro estadio, pasar a hablar de momentos felices, de instantes de placer, bienestar, alegría, satisfacción con uno mismo, por algún logro conseguido tras el esfuerzo previo realizado. Y es que los mejores momentos de nuestra vida no son forzosamente los receptivos o relajados . Suelen llegar cuando mente y cuerpo al unísono llegan a su límite de esfuerzo para conseguir algo que valoramos mucho. Un momento feliz, una experiencia óptima, es algo que hacemos que nos suceda. Los auténticos instantes de gozo, ricos en serenidad y paz interior, no se deben normalmente a acontecimientos externos. La vida es larga, compleja y diversa y en ella caben momentos de fastidio, malhumor, preocupación, dolor, amor, alegría, placer, gozo... una lista interminable de sensaciones, sentimientos y emociones. Olvidémonos de la felicidad como abstracto y concretémosla en su instante. Ahora bien, conseguir saborearla depende, como veíamos anteriormente, de nuestra actitud ante la vida.

Seamos positivos



Las personas con una actitud positiva ante la vida sufren y padecen las vicisitudes desagradables de quienes muestran una actitud negativa, pero con la diferencia de que los primeros actúan eficazmente en la resolución de sus problemas mientras que los segundos se conduelen y bloquean.

Es precisamente esta actitud positiva lo que hace que un acontecimiento negativo no nos impida vivir con plenitud. Las preocupaciones, el malhumor, la rabia, las enfermedades propias o de nuestros seres queridos, los problemas económicos, la fatiga, las frustraciones vocacionales, los conflictos con la pareja o con los hijos o con la gente que se empeña en amargarnos la vida, siempre van a estar ahí. Pero actuando con espíritu positivo, podremos pensar y buscar soluciones con mayores probabilidades de éxito. En definitiva, se sobrelleva mucho mejor el conflicto.

Las dificultades existen y esta sociedad tan competitiva en que vivimos nos invita permanentemente a elevar el listón de la exigencia e indirectamente a no sentirnos felices, aunque paradójicamente casi se nos obligue a serlo, siempre que no queramos ubicarnos en ese nicho de marginación que ocupan los "fracasados". Una actitud positiva no es sinónimo de felicidad, sino de ejecución eficaz: vivamos los momentos de malestar sin desesperarnos, sin culpabilizarnos ni culpar a los otros y sobre todo, sin paralizarnos.

Esta actitud positiva nos ayuda también a disfrutar de los momentos felices y a abrirnos al mundo que nos rodea, promueve la escucha activa y participativa. Y nos anima a la disposición a compartir desde la vulnerabilidad, a aceptar el riesgo y a sentir y amar. Si tuviéramos que asociar estos momentos felices con alguna emoción específica , sería con la pasión. Entendida como apasionarse con las cosas que hacemos y vivimos, sentirlas como creación propia, valorarlas y enorgullecernos de ellos.

Para ser felices...

La persona que se sabe feliz sabe que la desgracia es una posibilidad, mientras que la felicidad es una elección. Si apostamos porque en nuestra vida estén presentes el máximo de momentos felices, nos vendrá bien:
  • Aceptarnos como somos y confiar en nosotros mismos.
  • Actitud positiva ante la vida.
  • Habilidades sociales y de comunicación.
  • Afrontar con realismo y buena actitud cada situación en que nos encontramos.
  • Expresar y vivir nuestros sentimientos y emociones
  • Consciencia de vivir y disfrutar cada instante.
  • Ganas de jugar, reír, descubrir y transgredir algunos límites de lo convencional.
  • Alegrarnos con lo que tenemos y entusiasmarnos en nuevos proyectos.
  • Estar orgullosos de nosotros y de lo que hemos sido capaces de conseguir.
  • Cuidarnos, valorarnos y apasionarnos con la aventura de vivir.

publicado por: http://revista.consumer.es/web/es/20011201/interiormente/31023.php

“El derecho a la felicidad

Escrito por: Padre Alejandro Cortés González-Báez

 Yo también tengo derecho a ser feliz”

le oí decir a una mujer joven cuando se quejaba de los problemas que había en su familia. Esta idea no es exclusiva de una chica, sino que parece ser simplemente el grito, a veces desesperado, de mucha, mucha gente en todas partes, y por principio, podríamos decir que este reclamo tiene cierto fundamento, sin embargo, en este tema hay que hacer una observación fina, pero muy importante.

Si yo tengo “derecho” a algo, es porque alguien tiene el deber de cumplir con una “obligación” que corresponda a mi derecho. “A todo derecho corresponde una obligación”.

Es decir que alguien, o alguna institución, tiene un compromiso de darme aquello que yo exijo por Justicia. Lo cual nos lleva a plantearnos la pregunta sobre ¿quién es la persona o institución obligada a hacerme feliz? Como también habré de preguntarme: ¿Cómo, o con qué, me deben hacer feliz? No parece que nadie tenga el compromiso de hacerme feliz como tampoco parece que alguien esté obligado a cumplir mis caprichos en los que yo podría cifrar mi felicidad, pues entre otras cosas, dichos requerimientos podría yo cambiarlos varias veces al día, volviendo loco a quien tuviera dicha obligación.

Por lo cual concluyo que nadie tiene derecho a ser feliz, sino que todos tenemos derecho a luchar por ser felices, y el mundo entero, es decir todas las personas de este planeta, están obligadas a respetar mis esfuerzos por conseguirlo, o en otras palabras, nadie tiene derecho a impedírmelo, lo cual es muy distinto.
En el tercer párrafo la declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, firmada el 4 de julio de 1776 leemos: “Consideramos que las siguientes verdades son evidentes: 1º. Que todos los hombres son creados iguales. 2º.

Que les han sido otorgados por su Creador ciertos derechos inalienables, entre ellos: la vida; la libertad, y la búsqueda de la felicidad”. Es decir, que quienes redactaron aquel documento tenían muy claro que los individuos no tienen derecho a la felicidad, sino a la búsqueda de la felicidad.

Pero también es cierto que la vida del ser humano tiene unas reglas, como todo juego, y en mi búsqueda y esfuerzo por alcanzar mi felicidad yo no tengo derecho a romper dichas reglas, pues, de forma directa o indirecta, estaría haciendo daño a otros, y mi derecho termina donde comienza el de los demás.

Así por ejemplo, yo no tengo derecho a casarme con una mujer que ya esté casada con otro, como tampoco tengo derecho a vivir en una casa que no es mía, o la tengo legítimamente alquilada. Pensemos en aquellos curiosos casos en los que el esposo o la esposa, (o el novio o la novia, da lo mismo) se queja con su pareja de no ser feliz, cuando con gran desconcierto, la otra parte les dice: “Pero si yo te amo, y te lo demuestro”, y responden: “Sí, ya lo sé, pero aun así no soy feliz”.

Es decir son esos casos que rayan en lo enfermizo, donde ni siquiera la persona insatisfecha sabe qué es aquello que necesita. Indudablemente estamos metidos en un problemón, pues, querámoslo o no, la felicidad en esta vida es subjetiva y además, necesariamente incompleta.

Hay quienes han alcanzado la satisfacción de sus anhelos con muy poco, y a otros en cambio, no se satisfacen con nada.

Pienso que en todo ello está metida una peligrosa cadena de vicios como son el egoísmo, la falta de un sentido trascendental de la vida, el consumismo, el orgullo y la vanidad. Otros aún son casos más tristes, pues se trata de personas que no saben dejarse querer, lo cual en ocasiones, está motivado por una baja autoestima. Otras veces obstaculizamos la felicidad por negarnos a perdonar.

Ante lo dicho aquí queda claro que el sólo decir: “tengo derecho a ser feliz” no arregla nada. Por lo tanto, quizás en algunos casos convenga hacer un replanteamiento de nuestro proyecto de vida, para tratar de determinar con la mayor claridad posible, por dónde habremos de buscar esa dicha. Los invito a pensar en ello.

Publicado en:

El derecho a la felicidad será un derecho constitucional en Brasil
Fuente: EFE-Los Andes

En Brasil la felicidad será un derecho constitucional.

El Senado de Brasil aprobará un propuesta de enmienda constitucional para que el “derecho a la felicidad” sea incluido en la Constitución Nacional.

Para el autor de la norma, “la felicidad no es abstracta y se puede cuantificar”.

El Senado de Brasil aprobó, con apoyo del oficialismo y la oposición, que el derecho a la felicidad, para lo cual es necesario que se respeten los derechos sociales, sea incluido dentro de la Constitución Nacional.

La Comisión de Constitución y Justicia, considerada la más importante de la Cámara Alta, votó a favor de que la felicidad sea incluida en el capítulo sexto de la Carta Magna.

El autor de la iniciativa, senador Cristovam Buarque, dijo que la felicidad no es abstracta y citó un estudio elaborado por economistas en que se consignan variables cuantificables de la misma.

“La relevancia de ese estudio está en que determinó elementos concretos para establecer que es la felicidad” en términos jurídicos y constitucionales, alegó Buarque.

El proyecto de reforma constitucional sostiene que “son derechos esenciales para la búsqueda de la felicidad la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, el placer, la seguridad, la previsión social, la protección de la maternidad y la infancia, y la asistencia a los desamparados”.

La iniciativa fue girada al plenario del Senado donde deberá ser aprobada por 3/5 de los congresistas por tratarse de una ley especial que modifica la Constitución.
Publicado en:


El "derecho a la felicidad" pasa su primera votación en Brasil


Escrito por:

JUAN ARIAS - Río de Janeiro - 10/11/2010.

Una comisión del Senado aprueba una enmienda a la Constitución para que los derechos sociales garanticen la búsqueda de la felicidad.

La Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía del Senado brasileño (CCJC), ha aprobado hoy una enmienda a la Constitución para incluir en ella el "derecho a la felicidad". La decisión tomada por unanimidad pasará ahora a la votación del Pleno del Senado y después a la del parlamento, pero el voto más importante ha pasado ya el examen y no se esperan sorpresas en las votaciones sucesivas. De este modo, Brasil -cuya vocación innata a la felicidad es proverbial- pasará a ser uno de los pocos países del mundo en los que la Constitución democrática, sancione el derecho de los ciudadanos a ser felices.

La idea fue del senador y ex ministro de Educación, Cristovam Buarque, que había sido gobernador y rector de la Universidad de Brasilia, autor de numerosos libros de economía y sociología. Según ha explicado a la prensa, no se trata de que los ciudadanos, una vez aprobada la enmienda a la Constitución, puedan exigir del Estado algo específico que les permita ser felices. "El gobierno tiene, eso sí, que garantizar a los ciudadanos el derecho a la búsqueda de la felicidad cumpliendo los demás derechos, ya presentes en ella" ha aclarado Buarque.

Según el senador, todos los derechos previstos ya en la Constitución convergen para asegurar la felicidad de los ciudadanos. Con la nueva enmienda, el artículo 6 de la Constitución Federal, rezaría así: "Son derechos sociales, esenciales para la búsqueda de la felicidad, la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la habitación, el descanso, la seguridad social, la protección a la maternidad y a la infancia y la asistencia a los desamparados".

Qué añade ese inciso del "derecho a la felicidad"? Según Buarque, de esta forma, el Estado y los gobiernos se comprometen de una forma especial a asegurar todos los derechos ya sancionados que reforzarían el principal y primero de todos que es el de poder ser felices. El hecho en sí, es, según los primeros comentarios de los analistas políticos y sociales, de un fuerte impacto simbólico y psicológico. Supone hacer público al mundo el empeño especial del Estado brasileño en buscar lo que haga más felices a los ciudadanos. "No sólo mejor educación, salud, trabajo, etc. sino mejores ocasiones, en todos los ámbitos, para promover la felicidad individual y colectiva".
publicado en:
http://www.elpais.com/articulo/internacional/derecho/felicidad/pasa/primera/votacion/Brasil/elpepuint/20101110elpepuint_21/Tes


La Declaración de Independencia 

4 de julio de 1776



La Declaración de Independencia
4 de julio de 1776

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.
Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. 


La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. 


Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad. Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema de gobierno.


La historia del actual Rey de la Gr an Bretaña es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados todos directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.
(Aquí los colonos exponen Unos 25 agravios concretos de que acusan al monarca británico. Entre otras cosas... se ha negado a dar su asentimiento a las leyes necesarias para el bien público; [nos ha impuesto] "contribuciones sin nuestro consentimiento", etc.)
En cada etapa de estas opresiones, hemos pedido justicia en los términos más humildes: a nuestras repetidas peticiones se ha contestado solamente con repetidos agravios. Un Príncipe, cuyo carácter está así señalado con cada uno de los actos que pueden definir a un tirano, no es digno de ser el gobernante de un pueblo libre (negrilla y cursiva fuera de texto).
Tampoco hemos dejado de dirigirnos a nuestros hermanos británicos. Los hemos prevenido de tiempo en tiempo de las tentativas de su poder legislativo para englobarnos en una jurisdicción injustificable. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y radicación aquí. Hemos apelado a su innato sentido de justicia y magnanimidad, y los hemos conjurado, por los vínculos de nuestro parentesco, a repudiar esas usurpaciones, las cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia. También ellos han sido sordos a la voz de la justicia y de la consanguinidad. Debemos, pues, convenir en la necesidad, que establece nuestra separación y considerarlos, como consideramos a las dem25;s colectividades humanas: enemigos en la guerra, en la paz, amigos.
Por lo tanto, los Representantes de los Estados Unidos de América, convocados en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: Que estas Colonias Unidas son, y deben serIo por derecho, Estados Libres e Independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como Estados Libres o Independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes.
Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor.

jueves, 13 de octubre de 2011

Un día más para la vida.


Escrito por: Aldebarán.


            En los últimos días, el mundo se mantiene de una lado para otro, parece un coche con funciones de trastero o una mesa patas arriba. En unos Estados, se dice que la vida es un bien invaluable en otros, ese valor es como un guijarro saltando de techo en techo o como una piedra lanzada a un poso , la cual solo flota al menos, lo más cercano a una diez milésima de segundo, pero vencida por la gravedad y, la piedra se pierde de la vista humana.

Tanto las sociedades antiguas como las sociedades modernas, se han preocupado por esta garantía fundamental como se le denomina hoy, o es una joya invaluable o es algo que cualquiera  puede usas o como venta o destinada a la subasta.  Ni lo uno ni lo otro. Durante toda la historia de la humanidad. La postura dominante del hombre es la de buscar a toda costa el poder, no importa cómo. Lo que hace que la vida sea el principal bien fundamental puesto en peligro.

Un día mi buen amigo Rigel, me dijo, que un honorable catedrático del Derecho decía que “la libertad y la igualdad eran los derechos más importantes del hombre” mi amigo me afirma que le replicó al ilustrísimo catedrático, argumentándole que “de que le sirve al hombre ser igual y tener libertad, si por la decisión de unos pocos, ese hombre que no estaba de acuerdo con la idea de esos pocos, le es arrebataba la vida”. Y me dijo además, que “la libertad y la igualdad no son nada si no se tiene de modo previo el maravilloso don de la vida. Los argumento s del catedrático fueron contundentes por el numero de teorías de colegas que cito. Pero no dijo nada en comprometerse para construir una tesis que protegiera este derecho. Dichas esas palabras por parte de Rigel, me miró y se alejó.

La vida hoy ya no es como la vida de otros tiempos. Las sociedades sostienen ideas Talionistas la pena de muerte es una. ¿Como un país que tiene la cede de discusión y de mayor relevancia del mundo ONU, aun tiene en su legislación la pena de muerte? Otros Estados conservan un enunciado indirecto que prescribe una orden bajo condición suspensiva “salvo lo que puedan disponer la leyes penales para tiempos de guerra este enunciado hace que la vida sea una aguja ensartada en un hilo y en cada extremo un hombre que lo sostiene y la hacen moverse de un lado a otro. De modo concreto si un país vecino es atacado, queda facultado el congreso o el parlamento en crear una ley cuyo sentido sea el de imponer la pena capital. Pero como es que una sociedad acepta la carta Universal de Derechos y en su legislación interna solapa la pena capital de un modo sutil.

La vida no vale nada, se pierde lentamente por el consumo de un cigarrillo,   o se pierde instantáneamente por alimañas como el narcotráfico, los grupos delincuenciales, las guerrillas con ideologías de política o peor aún, por la decisión de un grupo de intelectuales que dominan el poder desde un partido político.

Se pierde la vida por irresponsabilidad en la conducción, por un accidente aéreo, por una bala perdida o por el deseo de no joderse la vida –un aborto-, pero se justifica la perdida de una vida por una violación, por malformación y por salvar a la madre.

Lo anterior es el debate moderno por un lado los países capitalistas que dirigen la OTAN y la ONO, ponen militares en zonas de conflicto y se matan uno a uno los ideales de la vida, y se justifica la democracia y la seguridad nacional y mundial. El derrocar un gobierno como Siria, Irán, Irak implica muchas muertes, estas muertes en la Teoría del Estado es la justificación  que pone, para decir que, que si no es de ese modo, la democracia no existe, o no se garantiza una sociedad mejor.
Algunas naciones discuten el derecho a la vida en proyectos de ley, el intento básico de penalizar el aborto son la agenda de discusión en las curules congresistas y parlamentarias. En muchos de los casos las iniciativas de ley son enviadas al archivo. Las razones no son muy claras, pero al menos ha triunfado este derecho, hasta que otro hombre con ideas futuristas reabra el debate y presente de nuevo otro proyecto de ley.

No así, en las mayorías parlamentarias, existen dirigentes que piensan que el pueblo debe de votar sus leyes y le proponen al pueblo que voten una ley en la que decidirán matar a fortiori a los hijos de sus hijos y una vez más Pilatos se lava las manos. Para eso, el poder constituyente si existe. Es la única forma de tenerlo en cuenta. Qué tal si llamaran al poder constituyente para que decidiera si el grandioso negocio de las drogas fuera legalizado, y el Estado ejecutara una verdadera política de resocialización de los consumidores, y a los vendedores el paliativo de la cárcel, y a los consumidores tratarlos como tal y no como delincuentes, es no cala puesto que no se puede perder a tan buenos compradores internacionales.

Este amigo, que me dijera lo del catedrático, nuevamente me dice, “Que problema: si es el del aborto, se dividen los escenarios y, si es el de las drogas, que caída la de la economía, porque, es mejor vender este producto –las drogas- que  vender coles, pepinos o patatas porque estas no duran sino unos días”.
Así es la vida, la canción la llama caprichosa, bella y loca, que tripleta. Los parlamentos y congresos con los proyectos abortivos ni caprichosa, ni bella, ni loca. Es un negocio para poner una buena clínica abortiva y aprovechar que la sociedad es irresponsable o mejor le gusta la fiesta, y un embarazo no la va a estropear. Así que esa vida debe salir del medio.

La regulación del aborto así como la guerra, son dos navajas con dos oponentes y rivales fuertes, en donde el contrincante es la vida que se pierde en nombre y justificación de la democracia. Esto lo justifican con el principio de legalidad, de igualdad, de mejor bienestar para la sociedad y de libertad porque de lo que se trata es matar libremente y olvidarnos que nuestro verdadero destino es encontrar el camino para llegar a una sociedad responsable.

El aborto, si es por violación, los Estados como decía un humorista gitano “hay que poner un policía en cada árbol, en cada esquina en cada calle oscura, para que lo controlen todo, si no es así que pongan en los arboles al menos policías de papel que se vean colgados” de ese modo, poder disimular la ineptitud en las grandes inversiones que se hacen por parte de los políticos bélicos a la seguridad pública.

El aborto, si es por mal formación genética, la Seguridad Social debe de ir de la mano con la tecnología, así como se invierten millones de dólares y euros en una carrera armamentista. Carrera que solo crea enemigos constantemente y, lo que es peor, nos intentan hacer creer, que un país el libre en la medida que se tangan más soldados para defender sus fronteras. En el Estado que yo imagino me dice Rigel, viven ciudadanos libres, quienes lo único que quieren es educarse a sí mismos y a sus hijos y en ningún momento les surge la idea pelear con el vecino país.

 No así los gobiernos desarrollan líneas de disputa en las plazas  publicar para que al calor de la ignorancia los ciudadanos justifiquen un ataque de un estado contra otro (caso Colombia ecuador la justificación le dio la vuelta al mundo y ríos de tinta corrieron todos los diarios del mundo). Lo anterior sería bueno dicen los gobernantes expansionistas, a menos que en el otro Estado hayan más recursos: sea de minerales, o tengan más cantidad de petróleo y esto justifique desmontar el contenido social de un Estado, para invertir recursos propios, atacando a otro Estado, bajo la justificación de que allí no hay democracia y, por lo tanto hay que ir a ultimar todo lo que esté por fuera de los democrático y de ese modo hombres armados y no armados son puestos en la mira de movimiento de los radares y fusiles.

El aborto entonces por malformación genéticas dejaría de ser si esos recursos fueran invertidos en el sector salud y, de ese modo, desde un programa de seguridad social, sería posible no jugando a dioses, pero si conocer de tal modo a cada uno de sus ciudadanos que su historia clínica conozca su genoma humano defectuoso.

Lo triste es que este genoma humano defectuosos solo se conoce, cuando dos padres, con deseos de prolongar su existencia con una nueva vida, se dan cuenta a última hora, de que sus hijos nacen con malformaciones debido a problemas de sus padres generantes. Lo interesante es que este programa le cuesta muchísimo dinero y, a los Estados les gusta más las noticias del Golfo Pérsico, de Afganistán, Israel claro porque  una cuota para la guerra promueve una empresa que genera muchísimo más dinero que salvar vidas de personas que tienen problemas genéticos. dicho de otro modo a los Estados les gustas mas ver mutilados como héroes de guerra, que tener una sociedad sana.

Aborto por riesgo de muerte de la madre, tengo que decir que muchos de los que ya nacieron no les importa en absoluto que nazcan otros. Así que, quien defiende el derecho de abortar, es porque ya nació. Una vida es una vida y, los galenos, solo son un medio, pero, el fin para el cual han sido formados es para defender a toda costa el derecho a la vida.  Rigel, me dice, que paradójico, un medico de guerra quiere que sus pacientes se salven para poder ganar la misma, a algunos médicos urbanos la objeción de conciencia le falla, les cuesta y lo que es peor, ayudan a matar con el eslogan “al control de natalidad natural hay que ayudarle porque este, actúa demasiado lento”. Cierto estimado Rigel, la vida no vale nada, por eso, hay que ser luz para los sin luz y, voz para los que no tiene voz.

Un ministro de avanzada, paliando los males enunciara que lo ya reglado hay que mantenerlo. Otros con cargos importantes, dirán que retroceso el de la democracia no darle al pueblo leyes que necesitan maten. Y los que son minoría y, que sus votos suman y no suman a la vez y además no valen lo que realmente se merece. Son llamados demagogos porque sus ideas solo son del país de las maravillas y Alicia es la única que vale. Si del país de las maravillas es exigir un verdadero sistema de seguridad social e ir en contra de la guerra. Los que defiende la guerra de que país serán. Al menos, del país que yo quiero, no podrían ser. 

El respeto por la vida humana naciente debe ser el principal y fundamental fin de toda sociedad. A esto, se suma la postura contraria, los partidos políticos proponen penalizaciones y no quieren descansar hasta lograr sus fines. Qué tal si tales energías las dedican  a reformular el sistema salud. En mi entender una posición garantista como la de muchas cortes judiciales del mundo es una voz de alerta para resolver los tres problemas de fondo que le planteo a mi amigo Rigel. Sé que hoy  "el derecho a la vida es inviolable desde su concepción hasta su muerte natural". También se que este derecho, es personalísimo y, una mano irresponsable no puede decidir sobre él.

Hay que afirmar, es que está implícito el mandato de algunas Cortes, cuya decisión proferida, << determinaron la no penalización del embarazo y su aceptación de interrupción solo en tres circunstancias “ peligro de muerte para la madre, embarazo producto de una violación y la existencia de una malformación en la criatura por nacer la cual debe ser probada” no así, en mi entender  en la decisión judicial es posible extraer un criterio de condicionabilidad tácito, es decir que las políticas públicas no puedan tener por siempre la escusa de las democracias son jóvenes y hay que esperar. Por el contrario las instituciones del Estado en especial del legislativo encargado de crear verdaderas leyes le dé al pueblo verdaderas leyes dignas de sociedades civilizadas.  

domingo, 9 de octubre de 2011


La verdad de Napoleón, quien gana tiene el derecho de contar su historia y quien pierde el derecho es someterse.


Escrito por: Altair

             No hay que hacer una presentación oficial del artífice del golpe de Estado del 18 de Brumario, que le convirtió en Primer cónsul, y cónsul vitalicio desde el 2 de agosto de 1802 hasta su proclamación como Emperador de los franceses. 

          Como todos los que buscan expandirse, estableció colonias y pequeños imperios, es decir su fama es señalada en la mayoría de los textos históricos, políticos y jurídicos incluso filosóficos. Falta el sarcasmo que también sea mencionado en los libros de urbanidad o buena conducta.

            Quizás, hay a quienes su condición de libertador de naciones y constructor a la par nuevas tiranías, les haga gran alago. Pero a todos aquellos a los que en ningún momento les importó la guerra, poco les gustara oír este mito de la historia, el de que un hombre tenga grandes hazañas a costa de los mas débiles. Los vivos son expertos en callar la memoria de los muertos al menos aquellas memorias que no convienen recordar por que sus palabras desatan la ira de la revolución.

Como Napoleón, muchos otros, por ejemplo con Hesíodo y Homero, ellos, también nos relatan las batallas griegas y su propia batalla de envidias entre ambos por ser el que mejor al escribir y relatar  la historia. Pero  sin duda, recuerdan aquella batalla en que cae Troya, en donde Agamenón, sueña con poseer este imperio a cualquier costo, con Agamenón, la vida no vale, el poder lo es todo. Estas historias míticas verdad o mentira, ilustran al tirano, al que piensa que el ser humano no es más que un instante mientras cierra los ojos y su cuerpo se convierte en carroña para las alimañas.

La historia de los próceres está llena de violaciones de derechos humanos y afirmo que los derechos humanos existen desde siempre así a los teóricos les disguste y solo se empeñen en señalar que el concepto apareció después de la ilustración, es verdad, solo es y hay luz donde a ellos les conviene.

Así como para Platón al explicar el mito del hombre de la caverna, hoy los hombres de poder quieren que  perviva el mito de los derechos humanos, es decir, que no salgan a la luz, por lo que hombres de ciencia y con magníficos títulos universitarios, elaboran grandes teorías y, a propósito, estas teorías, son magnificas y ricas en contenido y, con ellas, pretenden impedir que algo tan obvio, como son los derechos humanos, sean lo que la humanidad corpórea de la persona, explican por sí misma, sin tener que recurrir a método científico alguno.

Cuando Napoleón sumaba una victoria su imperio crecía enormemente, pero cuando tuvo una derrota, una tiranía termino para iniciar otra. Esa es la historia de las revoluciones. Matar el ojo de la serpiente, y poner otra serpiente que en su inicio dice ser mejor, pero de modo lento, se va convirtiendo y siguiendo los pasos de aquella serpiente muerta que aun vive en la memoria de los que perdieron la guerra, y que esperan la oportunidad para retomar el poder.

Cuando España era quien dominaba como colonias suyas a América y África, el oro, los diamantes y todo lo exótico era trasportado y, en tierra de nuevo mundo quedaba un camino de muertes y se iban instalando los nuevos dueños de la tierra. Pero eso no solo lo hizo España, también lo hizo Francia, Inglaterra, y muchas otras culturas anteriores a las mencionadas. Lo cierto es que la única conquista sin violación de derechos humanos es aquella que un recién nacido le da a su madre y ella, en respuesta al maravilloso don de la vida le ofrece una sonrisa. El  elogio es para la mujer que porta la cuna de la vida y da al mundo hombres buenos; y que tanto ha sufrido a causa de la desigualdad de los hijos que engendra.

Regresando a las conquistas, Napoleón, hizo buenas cosas, la codificación de las leyes; claro que es importante, pero ojo, el hombre cambio el oxigeno por la ley, sin ella, no es capaz de respirar. Y de modo subsiguiente mato en nombre de la ley, como se hacía en otros tiempos. La lucha del hombre por defender su vida y ser un hombre libre no es nada nuevo, es y  ha sido desde siempre. La maldad habita en el corazón humano y su homologo no son los derechos humanos; su homologo, es la barbarie y sus ansias de poder y dominar. Poco se equivoco Hobbes, el hombre se mata así mismo por metales, por tierra y por ideas.

En las colonias españolas de 1750-1810, la libertad y su busqueda para abolir la esclavitud era un lujo que no podían conceder los españoles, porque el nuevo mundo sostenía al viejo. Pero lo interesante de las hazañas históricas es lo que sucede cuando estás terminan y, es ahí en donde Napoleón acierta al decir que “la guerra tiene muchos padres pero la derrota es huérfana”.

En 1810 unos hombres cambiaron para siempre la historia de la conquista española, una revolución dirigida por Simón Bolívar, libertó del yugo español a una Nación agobiada por la tiranía. El maltrato era el desayuno, los abusos contra los negros e indígenas era la comida y la cena era la muerte.  

Aquella fecha de 1810, la historia conto lo que en otros intentos realizados en la antigüedad habían fracasado, aquellos hombres vencieron al ejército español, y como premio de su victoria fueron llamados próceres de la patria, cuál sería el padre de aquella guerra si se hubiese perdido. 

El fin de una guerra, es el nacimiento de las negociaciones políticas, es un debate por los intereses con el fin de instituir un nuevo sistema. Este nuevo sistema como todos, se sale de las manos y caen en tiranía. Espero que a la democracia no le ocurra lo mismo.


De un  cuento a otro.

Escrito por: Rigel y Altair

Cada cuento viene consigo con otro cuento pero cuál es el mas creíble, ese es el verdadero asunto.

La historia solo tiene verdades a medias, la historia de los Derechos humanos está contada con verdades a medias, con mentiras, con trampas políticas llenas de conveniencias, de interés de parte de un Estado y en beneficio de otro. 


A menudo encontramos textos de ilustres investigadores refiriéndose por ejemplo a Aristóteles  uno de los sabios de Grecia antigua. Pero que podría decir este griego, en relación a los Derechos humanos si su base económica, eran seres humanos esclavizados y, la mayor escusa frente a esa esclavitud, era que, aquellos hombres, eran cosas dada su carencia de alma, de este modo el libro de la política de Aristóteles es un libro escrito en beneficio de sus aristócratas y en contra de sus esclavos.

Un adelanto en la historia y, sin temor hay que afirmar que muchos otros aristócratas han escrito famosos libros de filosofía, grandes tesis sobre Dios, sobre el mundo y el cosmos, pero cuando se trataba de hablar del ser humano, era un tema que no interesaba, porque estos, los que no tenían voz, como diría algún día Carlos Marx, solo respondían a la base del capital de esta clase dominante.

En aquellos tiempos, el mirar a la cara a un noble se conseguía un severo castigo y, hablar con sus amos, era solo para servirles, vaya calidad de vida humana. Vaya relato también contado el de los Derechos humanos.  No es ajeno en el hoy que para poder hablar por ejemplo con el presidente de los Estados Unidos, esta hazaña se logra a menos que sea una celebridad, o el ser utilizado con fines de conveniencia del partido que apoya a tal líder.

Por eso era más interesante en otrora hablar de las gemas preciosas. Sean estas, de oriente, de la India o de África, o las que se comerciaban en la conocida la ruta de la seda, recorrida por Marco Polo, al menos eso cuenta la historia, sobre aquellos aventureros comerciantes de Venecia. Pero la historia no dice de los actos de crueldad quedados en el anonimato mientras el ser humano era vendido e intercambiado por telas o unas pocas monedas.

Es que la historia de los derechos humanos es un grito del hombre contemporáneo cansado de las atrocidades de hombres llenos de poder, hombres  poseídos por un cierto Dios inventado  y, según ellos, este Dios les ordenaba tal masacre por vía de la revelación.   Hoy lo llamamos ignorancia, pero para ellos, era el ingenio de unos pocos usando las ideas y la fuerza en contra de muchos.

Así que hablar del respeto del ser humano como principio origen y razón de todo según su dignidad, era algo que no era de recibo, ni siquiera por líderes religiosos que defendían criterios idolatras y, en nombre de ellos, iniciaban grandes guerras. 


Si desde la religión se mata, que decir desde la política. Con la política se mata y se extermina pero lo peor de todo, es que ella, encuentra su justificación. Lo que olvidan los políticos es que tal justificación solo la creen quienes apoyan tales actos de destrucción de la humanidad, que son menos que los que no estamos de acuerdo con las tesis destructivas.

La política emplea un discurso de los más hipócritas y descarados y, es que la narración histórica cuenta que la grandeza de las edificaciones es un valor histórico para la humanidad. Por que le cuesta decir lo que realmente es, y me refiero a las edificaciones, las cuales son un culto a la esclavitud. Porque así fue y, negar que las pirámides no fueron erigías por esclavos al son del látigo de los  nobles de la época, eso, si sería una mentira.  O decir que no fueron construidas por esclavos sino que fueron los nobles quienes las tallaron con sus manos a la parque sus hombros sentían el dolor bajo el sol, también sería una mentira.

Estas obras, son el culto de unos pocos hombres que por su mal llamada dignidad de ser emperadores, ministros o administradores, tenían como fin recordar sus nombres en la posteridad. Pero lo que disgusta, es que cuando se le enuncia o se le diga a los descendientes del tirano, que  tales monumentos fueron erigidos al sonar del látigo de sus ascendientes y el cansancio del esclavo con el sol y el agua acuestas, ellos saque argumentos para justificas, como este "si no hubiera sido de ese modo nada existiría".

Otra mentira es que, aquellos que hablan tesis progresistas, y globalizantes estas tesis, riñen con los derechos humanos y, no dicen que no solo los grandes monumentos, los pequeños también, fueron forjados con la sangre de padres y madres, incluso con la de sus hijos, todos ellos, dominados a la fuerza.

Que interesante el ver la muralla china, si, la gran muralla china o  "Larga fortaleza" como suele llamarse, la cual fue construida y reconstruida entre el siglo V a. C. y en el siglo XVI usada para proteger la frontera norte del imperio Chino. Pero lo interesante es que esta majestuosidad como se le enuncia vista desde la luna, tiene la fama de ser el mayor cementerio del mundo. No así fue el objetivo cuando fue iniciada por los Reyes de la Dinastía Zhou, que si la hubiesen continuado construyendo sus descendientes hasta hoy tal muralla no existiría.

Sin lugar a dudas lo maravilloso de los políticos del mundo, es que se enorgullecen de sus muertos y este cementerio “la gran muralla china” lo llaman patrimonio de la humanidad (1987). Esta misma historia la tienen otros tantos monumentos patrimonio de la humanidad. Que debería de llamarse "en honor a los caídos por la tiranía".

Ingenuo es el que crea que el Coloso de Rodas monumento realizado por el escultor Cares de Lindos, en la isla de Rodas (Grecia) en el 292 a. C., se hubiese erigido solo. Quizás hoy en el mundo contemporáneo los altos rascacielos tienen ayuda de la tecnología, aun así en estas construcciones modernas, también se abuzan de los derechos  humanos por la mano de obra barata. O creen que el número uno del mundo “Burj Dubai” o “El Hotel Burj Al Arab” o quizás “La Torre del Banco de China”, respetaron el salario justo, no hubo ningún trato arbitrario ni degradante y en lo más mínimo se cumplió la Declaración Universal de Derechos Humanos. pero lo que sí es cierto es, que los medios de comunicación endiosaron a los ingenieros salidos de Oxford y a los propietarios o grandes accionistas del mundo que no les importa más que su dinero porque el tema de los derechos humanos represente un problema para su agenda económica.

Una mentira mas una mentira menos, los Derechos humanos son como quien no posee barco y brasea en una ría (o a mar abierto) y está en lista para competir con una lancha con dos motores a borda a una carrera de 100 millas náuticas. 

sábado, 1 de octubre de 2011

¿Qué es la reciprocidad legislativa?


Enviado por: Aldebarán.

R.,/ ¿Qué es la reciprocidad legislativa?

               Para responder a esta pregunta es preciso indicar de modo somero que este tema hace parte del área del Derecho constitucional, en especifico del Derecho consular. Sin embargo el uso frecuente de esta institución jurídica, se desarrolla en el ejercicio del Derecho internacional; en el sentido que los Estados dada sus relaciones internacionales reconocen en su jurisdicción los pronunciamientos de las cortes judiciales de otros Estados en virtud de un tratado. La situación se hace interesante cuando no existe tratado con el Estado que se pretende hacer valer la decisión judicial.

           En el caso de Alemania, esta figura de la reciprocidad legislativa, surge a la vida jurídica como quiera que por la solicitud que se hace al Estado del solicitante, y en este caso, con las relaciones diplomáticas entre Colombia y Alemania, hacen que el exequátur, señalado en el código de procedimiento civil colombiano sea el procedimiento expedito para el reconocimiento de una sentencia en el extranjero.

              Ejemplo un sujeto (X) casado con un sujeto (Y) después de contraer matrimonio y pasado algún tiempo deciden realizar divorcio de común acuerdo, cuyo país de residencia es Alemania por lo que la decisión judicial pertenece a esta jurisdicción. Las pruebas para este proceso, son en general documentales. Pero a la vez, es preciso que se determine si los dos estados Colombia y Alemania tienen en virtud de la convención de Viena, un tratado internacional que permita el reconocimiento de las sentencias dictadas por fuera de su jurisdicción. En este caso, no existe tratado internacional que vincule a los dos Estados para la aplicación del exequátur.

           El material probatorio en este tipo de procesos determina cual es el camino jurídico a seguir, de modo que para dar respuesta a la pregunta indicare de modo primario que: es preciso que exista certificación por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia dando a conocer o mejor que certifique la no existencia del convenio internacional entre Colombia y Alemania. Es decir, que la certificación establezca que entre Colombia y Alemania no existe tratado internacional vigente con respecto a la ejecución recíproca de sentencias. Pero en este caso, la situación jurídica es interesante; en el sentido que, la embajada de Alemania en Colombia ha acreditado en algunas ocasiones  que además de no existir tratado internacional vigente, el Estado alemán en su jurisdicción si reconoce la fuerza del precedente judicial dictado por Colombia y otros estados.

          De cara a esta última afirmación, emerge la figura de la reciprocidad legislativa. Su aplicación debe de establecer que no se hayan vulnerado ni trasgredido los principios y leyes de orden público del Estado que da tramite el exequátur, en este caso, el Estado colombiano y viceversa. Por ser esta verificación una regla general. Además debe de establecerse según la aplicación de la reciprocidad legislativa que no existe ninguna duda en relación a la sentencia que se pretende hacer valer.

       El reconocimiento del precedente judicial alemán, en Colombia, tiene como criterio básico el de reconocer en este caso, el divorcio solicitado en esa jurisdicción. Así, en Colombia el precedente de divorcio por mutuo consenso, modalidad concertada o de común acuerdo que, es la prueba documental básica puesto que es en ella en la que se han plasmado las ideas jurídica que se harán valer en otra jurisdicción <>.

Nota final:

        Fundamentos legales y jurisprudenciales: ver las disposiciones legales -Art. 154 del Código Civil, numeral 9º modificado por el art. 6º de la Ley 25 de 1992-,. el artículo 693 del Código de Procedimiento Civil y las demás normas concordantes, sentencias de 8 de octubre de 2004, 11 y 17 de agosto de 2005, exp. 00197-01, 00696-00 y 00078-01, entre otras-, en conclusión la reciprocidad legislativa para este supuesto planteado arroja como resultado que se dé orden de inscripción en el respectivo registro del estado civil.